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13 sept 2026

Amores inconclusos

 

Imagen ambiental de un cementerio en una atmósfera gótica y mística para el poema Amores inconclusos.


En este mismo cementerio, donde yacen los restos de amores inconclusos e inciertos, la voz del bardo se acompaña del lúgubre cantar de los cuervos. Al unísono, palabra y graznido generan un infinito eco más allá del final de los tiempos, debilitando el sello que separa al paraíso del infierno.

Es así como ángeles y demonios se entremezclan en una entrañable tregua, resguardando al rebaño de almas que, en negación total, codician una vez más la inocencia de aquella, su primera experiencia.

Al difuminarse el aliento del sueño eterno, dichas almas despiertan e, incrédulas, observan aquellos etéreos cuerpos que en vida poseyeron. Erosionados e incompletos, asoman vulnerables de sus decadentes entierros, recobrando un lento y entrañable movimiento que ensalza el momento con el mortal deseo de forjar una vez más hueso, carne, espíritu y anhelo.

Aquellos que injustamente fueron separados del alma y de la carne hoy discrepan ante la vista, pero jamás ante la mente. De sus petrificados labios se devela aquel oculto juramento que, debido a su inevitable final, fue desterrado ante la muerte; ¡y que hoy retorna exigiendo una vez más vida en este, su actual presente!

Vida y Muerte —entes andróginos— observan desde las sombras la podredumbre del Destino. Pues el Destino, alertado por el incomprensible sentimiento que este místico momento le hace experimentar a la eternidad, confabula para acabar con la esperanza y exige al tiempo extender más y más horas de vida, ¡evitando a toda costa la ascensión del primer amor!

Almas, ángeles y demonios degustan la melancolía de una gótica atmósfera que resalta a través de sus gélidas facciones, provocando en los espectadores un dulce pecado y, a la vez, una amarga redención.

Lágrimas y suspiros nutren la tierra del erosionado cementerio, haciendo germinar a la luz de la luna coloridas flores de muerto de un naranja intenso, las cuales impregnan los restos con una aromática esencia, revistiendo —cual humana piel— alma sobre hueso.

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5 sept 2026

Cuervos

Hambrientos, los cuervos se atragantan con mi cuerpo. De tales restos crean un vínculo inquebrantable entre tu deseo y mi sentimiento. Con sus filosas garras, de mi pecho ya han hecho tu innegable aposento, abrigando con su tornasolado plumaje ese deprimente hueco donde hace milenios mi corazón dejó de latir debido al contacto de tu inmortal beso.

Tales criaturas carroñeras, al probar de mis labios, fielmente resguardan el pasado de nuestro primer beso, y pese a que en plena reencarnación mis erosionados huesos recobren un involuntario movimiento, «—¡una vez más, ante las expectativas de vivos o muertos, evitas por medio de tus cuervos que alguien te prive de ellos!»

Debido al egoísmo de tu desmedido apetito, con incesantes graznidos, a mi alma convocas en pleno despertar, develando el secreto que en el pasado ensalzaba la sexualidad de mi género. Ese que desde mi nacimiento ambicionaste y con el cual, hasta hoy, vinculas el putrefacto éxtasis de tus celos con la dulzura del hurtado beso.

El Destino, tal cual bufón, hace escarnio de tu amparo; y, pese a su juego, tus leales cuervos no ceden, logrando que mi alma se desvincule con determinación de mis restos, «—¡exhibiéndolos ante los tiempos como la simbología de tu caprichoso deseo!»

Debido al precipitado ocaso de mi momento, su azulado plumaje ya contrasta con la blancura de mis huesos. Y en pleno apareamiento, tu maldad y mi pureza engendran una peculiar entrega sin un atisbo de inocencia. Ellos, afines a tu voluntad, esperan tu señal para interferir ante posibles conflictos entre mi necedad y tu férrea entereza.

Tras la reencarnación, tus cuervos devoran mi cuerpo pretendiendo llegar hasta donde mi oscuridad permita a mi pensamiento desentrañar; pero, al ser observados por tu locura, les causa tal animadversión que por momentos desvinculan a mi pensamiento de tu sentimiento. Aun así, a mi pecho nunca dejas en soledad —él, ausente de piel y carne, se muestra como tu legendario montículo donde ultimas mi despertar—.

Al retoñar órganos y carne de mis huesos, tus cuervos hurtan el brillo de mi sentimiento. Brillo que ante la oscuridad ilumina ese preciso momento cuando tus eternos brazos a mi alma no sueltan, y por más que tu obsesión me atesore, «—¡este, mi innegable despertar, a tu inmortalidad exaspera!»

En ese, mi primer respiro, tus esbirros repetidamente se hacen presentes, y bajo tus órdenes reclaman una vez más mi despertar y, sin contemplación, me depredan, reivindicándome como tu innegable sello, tesoro de tu vehemente pertenencia.

Ante tu negación de mi sentimiento, manipulas por milenios de milenios el libre albedrío de mi derecho, ya que, en pos de tu insano apego, me mantienes a mí, el objeto de tu afecto, aprisionado sobre tu pecho. Entre mi reencarnar y tu inmortalidad, «—¡evocas aquel memorable momento en el que la soledad de tus labios fue disipada con el innegable hurto de mi primer beso!»

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23 abr 2020

Loco poeta


Vida aun te Espero

    Este es un loco poeta que, por las noches y ante la presencia de la luna llena, declama su sentimiento a su fallecido amor eterno. De noche o de día, en medio del silencio, sus manos plasman lo que su pensamiento calla, pero su corazón aún le dicta.

Son palabras dulces preñadas en acciones yertas que, gestadas por siglos en el anonimato de la ausencia, conciben sublime poesía que a medianoche dentro del camposanto desborda inspirada, tierna e infinita, ¡fundiendo en un efímero beso a la muerte con la vida!

Pese a que lo tachen de loco e incomprendido, nada quebranta la potencia de su voz. Lo que realmente le atormenta es cambiar su sagrado delirio por una razonable pasión, acallando los pensamientos que alimentan su desolación. Es entonces cuando alza su canto para invocar al amor que partió de su lado, dejando sus brazos vacantes y anhelando a quien mora distante.

Noche tras noche, este loco poeta recita sin tregua; compadecida la luna por la carga emocional de sus letras, se torna en su cielo trágica y sangrienta, brindándole un poco de consuelo con una lluvia de estrellas. Mas no está solo en este eterno duelo, gatos y perros le acompañan con celo, y entre arrumacos y tiernas lamidas intentan mitigar sus horas sufridas. Buscan sanar el dolor de su carne viva, pero el alma sangra, del ser que la aviva, pues la herida en su pecho no logra cerrar ante una tristeza que no ve su final.

Su cordura se debate en una triste dualidad, donde la locura se vuelve el único refugio para abrazar el dolor del adiós. Es en la grieta de esa penumbra donde la razón, ya quebrada, desborda su pena en estrofas que, al escucharlas recitadas, te atrapan cual hiedra venenosa.

Él ha alcanzado la proeza de congregar a las sombras de la noche en nombre de un puro sentimiento. Y aunque sus versos aún no logren convocar al amor de su primer y único desvelo, sus labios consagran la memoria de aquel cálido beso, desatando en cada estrofa el helado manto de lo incierto.

Loco o cuerdo, este bardo seguirá declamando sobre aquel entierro ¡hasta que sus versos despierten al amor... y reviertan al muerto!

Todos los derechos de la imagen a sus creadores. 

Solo la edición de los efectos en ella me corresponde.


©Reservados
“Eclipsando a tu Sentimiento”
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20 oct 2017

Si tu Estuvieras Aquí

By Hechicero de Dragones
Si tú estuvieras aquí no sería ya un muerto en vida.
¡El cual aún torpe se encuentra en la búsqueda de aquellos labios qué antaño mitigaron con infinidad de besos la atroz hambre de tu engaño!

Si tú estuvieras aquí no sería ya un zombi.
Que manipulado por su descarnada boca devora pedazo tras pedazo carne de desconocidas personas.

¡He de detenerme hasta que mis putrefactos dientes prueben nuevamente tus entrañables formas!

Antes de que en tres a cinco años colapse mi organismo degusto cuerpo tras cuerpo con la intención de sentir una vez más el calor de tu aliento!

Si tú estuvieras aquí mis noches no serían tan solitarias.
¡No sería ya una estatua que se niega a seguir siendo influenciada por los hilos de este clan al que no temo decepcionar!

Si tú estuvieras aquí mis oídos rechazarían guiarse por ruidos extraños.

¡Mi olfato se negaría a ir detrás de ese olor a sangre que soberbio me embrutece  delegando rápidamente el aroma de tus engañosas formas.
By Hechicero de Dragones
Si tú estuvieras aquí no sería ya la pesadilla de miradas ajenas.
¡Que al verme de cerca con repulsión rechazan mi silueta cuando ella con hambre se muestra!

Si tú estuvieras aquí mi insistente mirada no se guiaría en la búsqueda de algo y a la vez de nada.

¡Aquella, mi vida mortal ha sido exiliada dentro de esta vasta horda en la que ya no percibo ni a tu sombra!

¡Hoy, al escribirte este último poema te dejo claro del porque heredé esta pena!
"Huí antes de que me aprisionará totalmente la irracionalidad"

¡Corrí y corrí hasta perder la lucidez  y en ese trayecto implore por no caer en los brazos de su oscuro letargo.

Si tú estuvieras aquí no tendría por qué dar lastima a la luna ni a las estrellas con esta mi actual presencia. Ella dista mucho de ser lo antaño les enamoró y que hoy le tortura una onda pena.

¡Aún no repares en mis sentimientos!
Siguen siendo constantes testigos atrapados en la ferocidad de mi barbarie.
Ellos saben que mi presente es el único que me compadece.
¡Y aún mi pasado, molesto confirma que mi cariño permanece a la espera de que por fin me salves de esta cruel existencia!

Mi deseo fue el dormitar una vez más dentro de tus brazos.
Es no estar más aferrado a este tiempo que constante me recrimina ser el objeto de afecto de este virus que aún me impregna con los efectos de un hambre eterna.

Sesgando sueños y sentimientos ajenos.
¡Devoro hasta dejar al desnudo infinidad de huesos amarillentos!
Si tú estuvieras aquí tal vez mis lágrimas surgirían acariciando lo que queda de mis cuencas, que putrefactas se niegan a abandonar la llegada de tu silueta.
¡Ellas pretende ser mi único testigo antes de que la humanidad a mis restos desaparezca!

Mi tiempo transcurre silenciosamente.
¡Él nunca se detiene, intransigente evita romper con los gruñidos que cada noche acompañan a mi tristeza. ¡Tristeza que me aferra por ser muy segura de ella, sin que tú ni nadie la disipen de mi ausente entereza!

Si tú estuvieras aquí ninguno de estos días tendría porque correr detrás de las sombras. ¡Estaría bailando contigo, mientras tus pies pisan a los míos!
¡Confiado que no eres un reflejo más de tu terrible engaño!

Si tú estuvieras aquí yo jamás habría ido detrás de ti.
¡Pero fue debido a tu traición que el virus de la decepción me atrapo!
¡Y me hizo suyo pese a la negativa de mi cordura!

¡Fue en esa noche donde me transformo en su cazador predilecto!
¡Como pude intente llegar a ti antes de ser reclutado por el hambre de sus efectos!
En dicho camino deje señales que te facilitaran encontrarme.
¡Buscarme y salvarme era y aún seguirá siendo tu improbable elección!

¡Qué me cures o que matándome me salves para no ser ya parte de esta desenfrenada carnicería, es ya cuestión de tu falsa o verdadera empatía!

Si tú estuvieras aquí mi voz te seguiría recitando todos esos poemas.
Poemas que alguna vez te escribí.

Sentimientos abandonados que aún no devela este viejo diario.
"Diario que aún se resguarda dentro de este bolsillo rasgado"

En compañía del amor por el que me cambio tu corazón más y más te alejas de mi lado, mientras yo me encuentro manipulado por estos apocalípticos sucesos que rápidamente me van devastando.

Si tú estuvieras aquí mis gruñidos no tendrían que regalarse a la nada.
¡Qué aun sabiendo que me escucha pretende no entenderme!
Pretende seguir restregándome, que en estos cinco años tu ausencia aún se muestra mezquina con el final de mi vida, mientras el efecto del virus de la soledad ya se diluye junto con mi colapsado organismo.
By Hechicero de Dragones
©Reservados
“Del corazón a la Luna”
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12 oct 2017

Metamorfosis

Vida aun te Espero
Metamorfosis

El oscuro manto de Morfeo de momentos protege a mi cuerpo.
Protector me hace dormitar dentro de sus brazos impregnados de sueños errantes.

El sol persiste en reclamar a mis labios una más de su sonrisa.
¡Ésa que día tras día se exilia dejando presente el frío sentido de mi actual aliciente!

Impredecible surges detrás de la noche.
Sin cuestionarme al respecto tu inmortalidad me expone a tu efímero deseo.

Voraz succionas mi tibia sangre, condenándome a la absoluta ansiedad de compartir tu historia al ras del manto oscuro. ¡Y por miedo a la mirada del mañana te esfumas tal cuál sombra que absorbe la pared!

Noche tras noche tu pensamiento a mi mente la enloquece.
¡Con lúgubre obsesión obligas a mi voluntad a mantenerse fiel a tus caprichos!

Tus constantes visitas extinguen cruelmente mi humanidad.
¡Y después de lograr tu cometido me condena a un atroz olvido!

La adición por tus besos sepulta mi conciencia entre la línea que divide el mundo de los vivos y los no muertos. ¿Es esta una de tus mil formas de forjarme o tan solo de atormentarme?

Una repentina hambre me hace rechazar cualquier acto de humanidad.
En total angustia me encuentro. ¿Es que  acaso temo por el daño que pueda infringir a alguien de mi entero afecto'

¿Esa es tu cuestión?
¡Retrasar mi conversión para seguir siendo parte de tu enferma diversión! Como tal ladrón de almas solitarias acechas a tus presas.
Tus eróticos aullidos de soledad me marcaron en aquella noche de luna llena. ¡Aferrándote a mi cuello con ese par de colmillos blancos que presumen tus labios fétidos me aseguraste ser mi consuelo!

Desde aquel momento me obligaste a saciar mi sed con tu sangre maldita.
Para después privarme de ese sabor que transmitía a mis venas la adicción de tu eterna existencia eterna.

Desde aquel entonces mi cuello luce la marca de tu maldición.
¡Esa que me condena a no sentir más las caricias del príncipe sol!

Ante mi conversión, manipulaste a mi mente con una firme e irrompible promesa a tu vil herencia; “corromper a todo mortal sin un ápice de bondad”
By Hechicero de Dragones
El matiz de mi piel ya se ha transformado.
El reflejo de mi cuerpo no se percibe más ante los espejos.
Y mi corazón para subsistir reclama la sangre que cada noche le mitigará, pero aun no he aprendido a cazar y ni siquiera detrás del letargo sueño de mis días respondes al llamado de mi débil pensamiento.  ¿Acaso aun no he muerto?

¡Mi metamorfosis ha concluido!
Sin vida mis ojos ahora te pueden rastrear.
¡Tal criatura de la noche me encuentro llamándote sin cesar!

¡Retando a Morfeo rechazó su reino de sueños!
Un nuevo integrante de las sombras fustiga ya este tiempo.
Insaciable mi hambre me incita a buscar presas para ganar fortaleza.

Salto más allá de los siglos.
Salto más allá del temor.
Más allá del gran castillo de los tiempos.
Donde aún se resguardan las viejas leyendas de la inmortalidad.
¡La locura les amo cuando su piel se carbonizo debido a las caricias de nuestro verdugo, el astro sol!

A través de estos tiempos tu poder mental no influye más en mis decisiones. Aquella egoísta idea de olvidarte de tu primera creación por fin me libero.
¡He dejado de ser uno de tus tantos títeres sin voluntad!

Debido a mi sobrevivencia seguiré buscándote sin temor a ser inmolado por tu infinita vanidad.

Esta oscuridad que nos precede, sorprendida confirma qué tan bien imito a un mortal, ¡que no le duele que ni le recuerden al no existir su tumba en la actualidad!

Volare a través de los siglos.
Aún el final de los tiempos pretenda alcanzarme yo te encontrare.
Pero no me postraré ante tu poder mental como aquella débil criatura que en el pasado se arrastraba ante tu exigencia carnal.

Dormitando dentro del ataúd de los recuerdos de la inmortalidad yo estaré. ¡Aun en tu actual despertar ni tu pasado me tenga presente yo persistiré!

Y qué más da que en nuestros probables encuentros tus acciones justifiquen el porqué de tu actuar. Del porqué tú, un vampiro errante se esconde detrás de una falsedad sentimental llamada soberbia, está que fiel aun te representa al crear sin primero cuestionar y después de fomentar sentimientos hacia tu persona cobarde huyes dejando restos humanos en completa orfandad.
¡Eso ya no me atemoriza más!

¡Y por siglos seré tu guardián, la criatura feroz que te protegerá en aquellos días junto con las noches de tu actual dormitar. Protegiéndote de tus múltiples enemigos yo estaré. Te defenderé con el único propósito de no perecer y no permitiré que empalen tu corazón!

Los siglos me recordaran por las líneas trazadas que dibuja el pincel de lo irreal ante el lecho de la no vejez.

Dormitando eternidades a tu lado yo estaré.
Aunque me entierres una y mil veces las estacas de tu indiferencia yo resistiré. ¡Y qué más me da si un muerto soy que ya ni se preocupa por sentir miedo de tu frió mirar!

¡Así lo haré, yo estaré!. 
¡Aún cuando el eco del tiempo devoré rápidamente a tu presente seguiré resguardando los recuerdos de tu mente!

Y pese a que no anhelo ser quien disipe la soledad de tu piel.
Seguro y sin miedo te preguntaré... ¿Qué soy para ti?
¡Y quizás en un acto de entera sinceridad me responderás!
“Un muerto errante que ya ni por soledad me llegará a amar”
By Hechicero de Dragones
©Reservados 
“Del  corazón la Luna”
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